La oposición consiste en colocar tu rey directamente enfrentado al rey enemigo con exactamente una casilla de separación, de modo que quien tenga que mover primero se vea obligado a apartarse y ceder terreno.
Es la idea más importante de los finales de rey y peón. Dos reyes nunca pueden estar uno junto al otro, así que cuando se alinean con una casilla de por medio quedan atrapados en un duelo de miradas, y el jugador al que no le toca mover «tiene la oposición». Su rival tiene que parpadear primero y abandonar una casilla clave. Esa pequeña concesión suele ser toda la diferencia entre ganar y hacer tablas cuando el tablero se ha quedado en reyes y uno o dos peones.
Hay variedades: la oposición directa (reyes en la misma columna, fila o diagonal, a una casilla de distancia), la oposición a distancia (un número impar de casillas vacías entre ellos en una línea) y la oposición diagonal. La regla práctica es la misma en todos los casos: quieres que sea el turno de tu rival cuando los reyes se enfrentan. Domina esto y los finales que parecen tablas muertas se vuelven de repente ganables, y los perdidos se vuelven defendibles.
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Mini-FAQ
¿Quién «tiene» la oposición? El jugador al que no le toca mover. Si los reyes se enfrentan a una casilla de distancia y es el turno de tu rival, tú tienes la oposición: él debe apartarse.
¿Por qué importa la oposición? En los finales de rey y peón decide quién controla las casillas clave delante del peón, lo que normalmente decide toda la partida.
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